
La cita fue el 14 de febrero iniciado este 2008 en el ahora Vive Cuervo Salón. Todo comenzó con una actuación medianamente buena del IMS. La iniciativa electrónica de Camilo Lara —ahora convertida en banda— no necesariamente sorprendió mucho, pero tampoco fue mal recibida. Aunque quizá la nueva ley anti-tabaco provocaba un poco de ansiedad en el aire. Por ahí se escuchaban comentarios tales como “sin poder fumar voy a tomar el doble y no me quieren ver así de borracho“.
Pero alrededor de las 10PM salió al escenario The Go! Team; su alineación es una mezcla muy pluricultural. Para empezar tienen dos baterías en vivo, lo que les da un ritmo muy potente que contrasta muchísimo con sus discos de estudio. Empezaron con un jam lleno de ruido sólo mientras tomaban su lugar y se inicia el baile. Son una fiesta gigantesca en la que la mayor estrella es Ninja, rappera, principal vocalista y bailarina de ascendencia mitad nigeriana y mitad egipcia. Ian Parton y Sam Dook —los más convencionalmente británicos— alternan entre guitarra y batería practicamente en cada canción. La asiática Kaori Tsuchida se encarga de la guitarra eléctrica, hace coros además de tocar los teclados (y hasta melódica de repente). En la otra batería está Chi Fukami Taylor, quien ocasionalmente canta mientras que Ninja la cubre como segunda baterista; y el único integrante que se queda fijo en su instrumento es Jamie Bell, en el bajo.
Como se pueden imaginar, los integrantes del Go! Team están rotando continuamente. Hay una línea estética muy clara, colores chillantes y una mujer al frente bailando como porrista con una banda detrás tocando pop con tintes de noise. Ninja juega un rol de lider con movimientos sexy, una energía imparable y un versos intensos. Es la MC, pues, la que más se dirige al público. La canción que más hizo reventar el lugar probablemente fue “Grip Like A Vice”. Aunque para otra rola se quedan unicamente Sam Dook y la baterista Chi cantando en acústico. Casi inmediatamente después Ninja sale del escenario para que el grupo toque noise con todo. Paredes de ruido y guitarras en plumilleo veloz al más puro estilo de Sonic Youth. Y el mayor contraste para otra rola melosona (con banjo y harmónica) se le invita a tres parejas a subir al escenario a bailar como si fuera graduación de película gringa, subiendo con climax y todo. ¿Tierno o ñoño? Ustedes decidan; estoy seguro de que habrá niñas preguntándose que ocurre en las partes ruidosas y noise rockers vetarros intolerantes a tanta dulzura hip-hoppera. Lo extraño y entrañable es que todo encaja y fluye de manera ligera.

Entre las canciones que tocaron se encuentran “Panther Dash”, “Everyone’s a VIP to Someone”, o “Titanic Vandalism”. La combinación de elementos del hip-hop, pop ñoño de graduación, big beat de doble batería, secciones acústicas y las partes experimentales hacen de esta banda única e indescriptiblemente divertida. Tiene un lado muy femenino y a su vez completamente original. Al dejar el escenario, la gente coreaba “Do it, do it, alright!”. Volvieron y complacieron con “Doing It Right” y “Keys to the City”, otras dos canciones de su Proof of Youth. Pese a algunas fallas de audio, el grupo dio un concierto enérgico: corto pero sin relleno. Es música muy alegre que incita al puro baile en el mero día del marketing.
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