
De un tiempo para acá, turistas, empresarios y contrabandistas de aparatos electrónicos compran iPhones en Estados Unidos para poderlos llevar y distribuir en el extranjero. La razón es que los usuarios no pueden esperar el día en que Apple introduzca el iPhone en su país por medio de contratos exclusivos con redes de telefonía móviles locales, y así poder tener el producto de consumo más de moda en el mundo antes que nadie. Una vez que los usuarios tienen su iPhone, buscan a alguien que libere el bloqueo digital de los teléfonos, equipándolos con software local para que puedan funcionar en la red celular de su país.









