
La agrupación argentina Bicicletas, quienes visitaron el Distrito Federal el año pasado con motivo de su nominación a los premios MTV Latinoamérica, se encuentra trabajando en su segundo álbum, el cual estará listo en junio aproximadamente. La banda promete visitar México nuevamente durante la segunda mitad de 2008. Te invitamos a leer lo que nos comentaron a principios de este año.
¿Cómo se sienten con respecto al desarrollo que ha tenido la banda dentro de la escena independiente?
Nosotros estamos felices con las posibilidades y espacios que se nos presentan para seguir desarrollando nuestras ideas y obsesiones. Pudimos llevar nuestra música a México, tocar con monstruos como Roger Waters (River Plate), Daft Punk, Arctic Monkeys (Luna Park) o Yeah Yeah Yeahs!. Y todo desde una posición de independencia. Pudimos demostrar que si uno lo intenta, y empuja, se puede. Y por suerte aspiramos a más… porque sino estaríamos muertos. No tiene sentido para nosotros pensar en el límite, lo importante es que el mundo se enfrente con tu arte. Si hoy estamos haciendo música es porque en algún momento de nuestras vidas vimos un show o una canción que nos hizo creer que hacerlo transmitiría nuevas emociones. Ojalá podamos motivar a que se sigan formando bandas y que la gente siga creyendo en el rock como vehículo para potenciarse. Sentimos que existe una energía cultural impresionante en Bs.As., son miles las bandas, y el under está lleno de propuestas cargadas con ganas de explotar. Vuelan tiempos de cambio.
¿Por qué fue necesario para ustedes crear PinkHaus?
A nosotros, como a muchas de las bandas que nacieron en nuestra época (crisis del 2001), la mayor influencia vino de la sensación de que las cosas tienen que ser generadas por uno. Queríamos crear nuestra propia plataforma de acción, entonces no esperar nada de nadie nos obligó a sentirnos absolutamente responsables por nuestro futuro y a poder mirarnos a los ojos sabiendo por qué está pasando cada cosa. Entonces decidimos irnos a vivir juntos a una misma casa, en Coghlan y armar la PinkHaus, nuestra base de operaciones, nuestro propio centro de poder y decisión, algo así como nuestra versión surrealista de la Casa Rosada.
Y dimos un paso importante: tenemos nuestra sala de ensayo, estudio de grabación, filmamos nuestros videos y disfrutamos de ideas, caprichos y fantasías. Cada banda conoce bien sus momentos creativos, hay épocas salvajes y épocas de turbulencias. Qué mejor que estar siempre listos para materializarlos. Una banda de rock es una de las plataformas más interesantes dónde poder arrojar ideas y locuras, es una fantasía que te devora tus instintos.
¿Cómo iniciaron a trabajar con Estamos Felices (sello con el que editaron su disco debut)?
Para nosotros la independencia es un método de acción que siempre nos permitió generar obra, continuar en movimiento, generar las cosas que hacen que uno se enamore de un proyecto de creación colectiva. A nosotros nos entusiasma buscar ser protagonistas de la cultura contemporánea, de renovar, y para eso necesitas actuar, tener obra y dejar de verbalizar. Entonces… si lo que más nos gusta es editar y sorprendernos… ¿para qué esperar a que otro te marque los tiempos y los modos?
En este camino conocimos al sello independiente Estamos Felices, protagonista de la nueva cultura joven argentina que tiene un modo diferente de mirar y hacer las cosas. Nos motivó la idea de empujar con gente que también está buscando dejar huella en la cultura moderna, con métodos atractivos y que apuesta al cambio. Son ciclos de enamoramiento con una nueva energía y desencanto con lo establecido, que ya no permite volar. El encuentro con Estamos Felices proviene de una misma búsqueda: el deseo de inmortalizar ideas. Siempre existen nuevos momentos en la cultura urbana.
Para nosotros el valor de una obra reside en su motivación y autenticidad, en las ganas que te de para cambiar de rumbo, probar otra idea, obligarte a potenciarte más, a sorprenderte con el talento del otro. Pero por suerte hoy encontramos ese poder de transformación en muchas de las obras de bandas cercanas a nosotros. Hoy miramos más para nuestros costados que para arriba (el mainstream). Estamos en un momento fascinante del nuevo rock local.









