De regreso al principal era hora del Panteón Rococó. Algunos les perdimos la pista durante sus últimos discos pero traen un porte muy impresionante en escenario. Desde “La Dósis Perfecta” hasta “La Carencia” (abridora y cerradora, respectivamente) mantuvieron la misma fuerza durante todo su show, sin duda la banda que más prendió a los asistentes en todo el día. Discurso político, crítica social, invitación a mantener la unión, el respeto y la tolerancia. Todo lo que se puede esperar de ellos y más. Esas giras internacionales demuestran que Panteón sostiene un gigantesco show y que sabe perfectamente como inyectarle vibra a su música haciendo bailar a miles y a la vez enseñándonos como el ska está más que vivo a los que no estamos muy clavados con el género.
De nuevo en el rojo vi un poco de Caramelos de Cianuro, ya habíamos tenido chance de ver a estos venezolanos en una fiesta de Live. Son buenos, un poco más pesado esta vez de como los recordaba, haciendo un extraño popurrí al final con rolas disco de los Bee Gees y “Beautiful People” de Marilyn Manson. Les siguió Disidente, cuarteto de hard rock tapatío que en toda honestidad, recordaba con más energía. Su sonido es pesadón y a dos guitarras de rasgueo fuerte pero esta vez casi no hubo solos; rockean bien aunque siento que les faltó. Quizá senti la voz desganada.
Llegó la hora esperada: el regreso de Santa Sabina. Ahora con Aldo Max (saxofonista de Los Músicos de José) en alientos; Alex Otaola en la guitarra fractálica, Rita Guerrero con su voz única y Poncho Figueroa en un potente bajo nos demostraron lo que es una extraordinaria banda. Acompañados por Julio Díaz en la batería, Leonel Pérez en el cello y aderezado con unos visuales bastante locos de fondo. Es bien difícil describir el efecto provocado por su mezcla de progresivo y de jazz, la forma en la que se entrelazan todos los elementos desde las experimentaciones abstractas de la guitarra hasta la desgarradora voz pasando por slapping veloz de bajo y los arreglos de cuerdas creciendo y creciendo la tensión hasta explotar… el conjunto altera los sentidos de una audiencia cuyo psique colectivo está siendo transportado a lo etéreo. Rita recita lírica profunda simultánea a una expresión corporal sensual y escapista. Poncho dedicó “El Ángel” y el show a la audiencia, haciendo una crítica al corporativismo del festival, lamentando como el mundo se mueve en base al capital pero agradeciendo a los asistentes el traer “su alma y su corazón” a contactar con el universo y la madre Tierra. Los iniciados ya saben de que se trata, mientras que los que llegamos tarde a la fiesta se nos deja en claro que nunca es demasiado tarde para descubrir a una de las mejores bandas que ha dado el rock mexicano en los últimos años.
Ya caída la noche, en el azul tocaban Los Tres. En realidad son seis en el escenario: Henriquez, Parra y Lindl traen a otros tres músicos en escenario para el fino rockabilly de contrabajo, buenas letras y elegancia. Ya era tarde y el cansancio se hacía sentir pero demuestran que son unos maestros. Clásicos como “Torre de Babel”, “La Espada y La Pared”, “Déjate Caer” y hasta un cóver a los Tigres del Norte que probablemente suena mejor por ellos que con la banda original y que junto con el resto de sus canciones fue muy coreada. Los chilenos son practicamente leyendas y hay que aceptar que podrían darle una cátedra a infinidad de bandas latinoamericanas respecto a cómo se hace una letra en español.
Sussie4 cerró ahí mismo como una de las pocas (quizá única) banda electrónica del día. Son un acto bastante divertido (y en especial disfrutable) que vale la pena ver de vez en cuando, incitando al baile. Intercalaron rolas de sus dos discos, reventando los bajos justo a tiempo para hacer saltar a todos. El sonido latino de su primera producción se hace sentir, y también el lado un poco más sintético de lo reciente, que por cierto invitaron a Leon de Zoé para interpretar su sencillo de “Control”, la última rola de la noche y un poco desabrida en comparación al resto de beats eufóricos.
Ese fue el primer día del festival de la música iberoamericana.









