DESCANSE EN PAZ EL MONARCA

Cuando era niño, la Lucha Libre en el Toreo fué para mi, como para muchos el ir al catecismo…
Tenía por gusto y obligación el asistir para conocer más de lo que para mi es algo así como la religión para otros, es decir, la catársis mediante la cual expio toda la maldad que puediera existir en mi ser.
Tal era el caso con los luchadores que veía semana a semana en las arenas y las revistas, y aunque siempre mis favoritos eran los enmascarados, había uno que por su físico imponía respeto y aunado al detalle del cabello largo, simplemente no podía llevar otro nombre que el de El Monarca, un gladiador que si bien a los noveles aficionados no puede decir nada su nombre, para la lucha significa muchas cosas, maestro, ejecutante de primer nivel, figuron o hacedor de estrellas, como se les denominaba antiguamente a quienes eran la base para que los elementos más destacados brillaran y subieran a las estelares, sin dejar de ocupar un sitio importante en las carteleras.
Oriundo del estado de Jalisco, el Monarca tuvo como compañeros de entrenamiento, bajo la tutela del Diablo Velasco, a gente de la talla de los celebres Franco Colombo, Gran Cochisse, los tristemente desaparecidos, Cesar Curiel y Sangre India, y, el maestro de maestros, Daniel López, el Satánico, quien debutara gracias a los consejos de el Monarca, pues ante la negativa de su maestro de debutarlo al considerar que aún no estaba listo, este lo recomienda para que debutara a escondidas para sorprender al Diablo y demostrar que ya estaba listo. El Sata subió en lugar de un elemento lesionado y su rival, al notar su novatez, cometió la osadía de nalguearlo en el ring, por lo cual fué vapuleado en la segunda caída, por lo que el referí descalificó a don Daniel, lo cual le hizo acreedor a una golpiza en vestidores, motivo por el cual el promotor corrió de la arena al luchador, puesto que el arbitro era su hermano. El Satánico seguramente contará aún con más nostalgia esta anecdota a partir de ahora.
Pasaron los años, y el Monarca, al igual que sus compañeros, recibió la oportunidad en los circuítos coliseinos del país, y es en la Arena México, si no me falla la memoria, en 1975, en que pierde la máscara ante Fishman, el Gran Veneno, para dar a conocer el rostro de quien en vida se llamara José Luis Hernández.
El tiempo siguió su curso y el Monarca creció en carteleras, ganando trofeos tales como máscaras, cabelleras y campeonatos, hasta que a principios de los 80’s desaparece del panorama luchístico.
Años despues, en la segunda mitad de la decada, cuando Blackman, el legendario Alvaro Meléndez, decide reformar el equipo de los Fantásticos con nuevos elementos ante la partida de Kato Kung Lee y Kung Fú en busca de nuevos horizontes, es que aparecen dos nuevos artemarcialistas, Kendo y el Avispón Negro.
Al perder Blackman la máscara ante Blue Panther, es que el Avispón Negro decide vengar la afrenta hecha a su líder, retando al maestro lagunero a una lucha de máscara contra máscara el 16 de Marzo de 1986, justo a un mes de que el de azul cobrara el primer trofeo. Desafortunadamente, el felino fue mucha pieza y tras una lucha que dominó durante la mayor parte, da a conocer, de nueva cuenta, el rostro de José Luis Hernández. Posteriormente, Panther también desenmascararía a Kendo.
Dejando atrás el nombre de Avispón Negro y retomando el mote de el Monarca, José Luis continúo su carrera, regresando a los circuítos coliseinos y ayudando a la proyección de un nuevo Monarca, Javier Cruz, a quien de manera simbólica le fue cedido el mote por el parecido fisico que tenía con su antecesor.
Así continuó su carrera, hasta que poco a poco se fué alejando de los cuadriláteros para asentarse en la ciudad de Guadalajara Jalisco, donde, desafortunadamente, venía ya librando una dura batalla contra una insuficiencia renal, la cual combatió valientemente, pero que lo debilitó para que su cuerpo no resistiera un infarto en la mañana de este Domingo 24 de Agosto de 2008.
Sus restos, al momento de escribir esta nota, estan siendo velados en una capilla ubicada en la Avenida Juan Pablo Segundo, a unas cuadras de la clínica 48, en el rumbo de Oblatos, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco.
Descanse en Paz, José Luis Hernández, el Monarca, Avispón Negro…
Hoy fuiste llamado a la Arena Celestial.
Mi más sincero pésame a sus deudos, espero encuentren pronto la resignación ante esta irreparable pérdida.
- EL ¿ORIGINAL? SANTO NEGRO




