Para nadie ha pasado de largo el hecho de que WWE ha hecho su aparición en las pantallas caseras que reciben la señal de las dos principales televisoras del país por televisión abierta.
Opiniones encontradas ha recibido esta noticia, que van desde un superfluo debate por mantener o no a los comentaristas oficiales en español dentro de estas transmisiones, hasta los posibles efectos que pudiera traer la programación de WWE en un horario donde compiten directamente con la Lucha Libre en las arenas de nuestro país.
Como quedo demostrado en la visita anterior de la empresa estadounidense al Palacio de los Deportes, hay público para todos, siempre y cuando se ofrezca un producto atractivo para los aficionados.
Todo mundo ha manifestado su sentir a este respecto, con opiniones faltas de objetividad como claras y, porque no, hasta exacerbadas, a final de cuentas, todo mundo es libre de expresarse y explicarse desde su muy personal perspectiva.
Dentro de toda esta marea de opiniones y duelos verbales, hay detalles que se estan pasando por debajo del radar y que son mucho mas trascendentes que el posible efecto negativo que pudiera traer, más aún cuando las banderas de huelga amenazan con llegar, tal y como sucediera en la década de los noventa.
En aquel entonces, la prohibición por transmitir funciones de lucha libre desde alguna arena fué movida por el entonces existente Sindicato Nacional de Luchadores, organización que agrupaba a todos los luchadores y promotores a nivel nacional, ya que las funciones televisadas desde la Arena México trajeron una sensible baja en la taquilla de las distintas arenas del país dónde no estuvieran programadas las estrellas de la televisión.
Hoy no hay un organismo que agrupe a la totalidad de los luchadores y cada empresa vela por los intereses de sus luchadores afiliados vía un sindicato propio o la mera solidaridad entre sus integrantes, además de que el pastel de la televisión esta repartido entre varias empresas, siendo la de Lavista y Lucio quienes tienen la mayor parte de éste.
La amenaza que cierne la WWE en México por televisión abierta no es ya tan grave como pudiera suponerse, pues ya el público conoce en mayor o menor medida las alternativas que tiene al pulsar el control remoto de su televisión, pues todas las empresas presentes en la pantalla chica tienen a su público cautivo y día a día suman seguidores.
Sin embargo, el negrito en el arroz es el detalle de las plazas, independientes o afiliadas a alguna empresa, dónde no cuentan con la bendición, a Dios gracias, de la televisión y que son la alternativa real para quienes verdaderamente gustan de la Lucha Libre.
Esto no sólo afecta a los empresarios o luchadores independientes, es un fenómeno que ha venido mermando el atractivo de la Lucha Libre a nivel masivo, y, no es culpa de la WWE.
En la actualidad, si en una cartelera no aparecen Místico, La Parka, Perro Aguayo Junior o Cibernético, dificilmente se puede esperar una buena entrada o, tan siquiera, el retorno de la inversión a los promotores; En ocasiones ya ni el tener a los “máximos taquilleros” es sinónimo de negocio atractivo, pues las altas garantías (sueldos) que las empresas solicitan por el booking hace que los precios de los boletos suban y no esten tan al alcance de el aficionado común que asiste con su familia.
De hecho, la gran mayoría de las ocasiones, el espectáculo repetitivo que llegan a presentar en todas las plazas y/o el bajo rendimiento han alejado a gran parte del público que gusta y sabe apreciar un buen encuentro de Lucha para dar paso al público ocasional o que asiste por moda.
De eso no se le puede culpar a la WWE, el público tiene lo que en masa pide y quiere ver.
Antaño, trasladandonos unos 20 o 25 años atrás, podiamos ver grandes encuentros, carteleras atractivas y con variedad para todos los gustos, la diferencia estaba en que los luchadores tenían cierta libertad para contratarse a lo largo y ancho del país, y esto daba un mayor margen a los promotores para realizar combinaciones espectaculares, y que dificilmente podrían verse en las arenas grandes de manera regular.
Esta facilidad de manejar las cartas traía como consecuencia un mayor nivel de exigencia por parte de los mismos gladiadores, quienes, por orgullo, personal o de pertenecer a alguna empresa, no estaban dispuestos a dejar el total lucimiento al “invasor”, figura o estrella. Tal era el atractivo de las Arenas Chicas, donde lo mismo veías a Canek contra Cien Caras o el surgimiento de una nueva figura o futura super estrella de los encordados, tales como L.A. P.A.R.K. u Octagón.
Los campeonatos nacionales se mantenían vigentes y daban un gran status al portador, que lo mismo podía ser de la Seria y Estable, del Toreo o algún exponente local de gran calidad si alguno de los figurones no se aplicaba como debía.
La guerra de egos no era por ver quien impactaba más en cartelera sino por ver quien agradaba más al público al final de la lucha.
Hoy, las empresas grandes se encuentran un tanto cerradas a que este tipo de combinaciones se lleven a cabo, por lo que las alternativas para atraer al público son tan amplias como el presupuesto para firmar a sus grandes estrellas, que muchas veces traen el tiempo encima para salir, medio luchar y bajar corriendo porque tienen otras dos plazas en las cuales presentarse.
Asimismo, el marketing que maneja WWE respecto al del CMLL y AAA es mucho muy avanzado y esto se ve en la calidad de los productos como juguetes y ropa que ofrecen, con la obvia diferencia de precio respecto a las nacionales. Este es un punto a favor de la WWE y que por supuesto, no es tampoco su culpa si es que es por esto que los aficionados decidiesen dejar de asistir a la arena por ver este show en la comodidad de su casa.
El factor que hará que el público deje de asistir a las arenas es que, como lo he dicho una y mil veces, ya no hay ídolos del pueblo, y es este el momento de que emerjan.
¿Cómo hacerlo?.
Primero, los luchadores y empresas deben unir sus esfuerzos, bajita la mano si usted quiere, para darle vida a las arenas pequeñas, ya que son la principal fuente de trabajo con la que cuentan sus luchadores, que son la materia prima de la industria luchística. ¿O ustedes creen que el CMLL o la AAA cuentan con las suficientes plazas de su propiedad como para darle trabajo suficiente a todos sus luchadores?.
Segundo, al igual que en el Boom de los noventa, la recesión económica que impera es la principal amenaza que pende sobre esta actual época boyante (para algunos) en la lucha libre. Es tiempo de que los luchadores de hasta arriba y las empresas hagan algo como lo que fué el Pacto de Solidaridad en los ochenta, donde se comprometan a sacrificar una parte de sus ingresos por mantener vivo el negocio.
¿De qué demonios me va a servir cobrar una cantidad exagerada por presentación si dificilmente habrá quien me la pague cuando por esa misma cantidad pueden llevar hasta a una docena de luchadores que meterían la misma cantidad de gente por un costo total menor al que implicaría programarme y contratar a mis rivales, compañeros, y a los de las luchas anteriores a la mía?.
Tercero, hay gente con gran talento que no esta siendo considerada para los grandes eventos o esta siendo mal utilizada, hay gente con carisma que si bien no es como para llenar una arena hasta la lámparas con su sola presencia en combinaciones adecuadas puede llegar a alcanzar esos níveles. ¿Dónde está la famosa visión de la que presumen los grandes programadores?, no dudo que la tengan, simplemente les falta enfocarse en algo más allá del beneficio inmediato y ver por que el negocio del cual se matienen no puede depender de un individuo frágil y con una alta tendencia a lesionarse que, además de todo, se come la mayor parte del presupuesto de un promotor independiente.
Es tiempo de curarse en salud y darse cuenta de que la amenaza no viene de fuera sino de aquí mismo.
Tan no es una amenaza la WWE para la Lucha Libre, que AAA ha recuperado su horario habitual, pues en el debut de RAW en Galavisión, tuvieron un rating menor al esperado, y que fué inferior al que tuvo Smackdown por TV Azteca.
¿Seremos capaces de pensar?…











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